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Jimena Quirós Fernández y Tello

Almería 1899 - ¿Madrid? 1983. Primera oceanógrafa en España. También activista política y por los derechos de la mujer. Represaliada por el franquismo.


Primeros estudios en Almería. Influencia materna.

Jesús Ruz de Perceval informó en su fb que “estudió primero en el Instituto de Almería, donde fue alumna de sobresaliente, varias veces premiada. Su madre, la profesora Carmen Fernández Tello, había fundado en Almería un colegio froebeliano para niñas en 1898, instalado primero en la calle Real, esquina con Gerona y luego en la de Lachambre.”


Jimena Quirós: la Guerra Civil truncó la carrera de la primera oceanógrafa en la historia de España

Tomado de https://oceanicas.ieo.es/jimena-quiros-la-primera-oceanografa-en-la-historia-de-espana-cuya-carrera-trunco-la-guerra/ Página vista el 19/07/2019. De donde también hemos tomado la foto y donde se puede encontrar más material gráfico.

30.octubre.2018

Por Pablo Lozano

Jimena Quirós Fernández y Tello se convirtió en 1921 en la primera científica contratada en el Instituto Español de Oceanografía (IEO), tras un año trabajando como becaria en los laboratorios centrales de Madrid. Fue la primera mujer en embarcar en una campaña oceanográfica en España y la primera en firmar un trabajo científico en ciencias marinas. Destacó además por su militancia política y por su lucha por los derechos de la mujer, lo que le costó su cese como funcionaria en 1940 al finalizar la Guerra Civil.

Jimena Quirós Fernández y Tello nació en Almería el 5 de diciembre de 1899. Su familia viajaba mucho a causa del trabajo de su padre, que era ingeniero y trabajaba instalando el gas en España. Su hermano mayor nació en Alicante, mientras que Jimena y sus hermanas nacieron en Almería. Al poco de nacer Jimena, sus padres se separaron y él desapareció de sus vidas. Su madre, que había abierto un colegio en Almería, sacó adelante a su familia.

La joven almeriense llegó a Madrid en 1917, antes de cumplir los 18, y comenzó a estudiar Ciencias en la Universidad Central (la actual Complutense de Madrid). Jimena vivía en la Residencia de Señoritas, la menos conocida de las dos instituciones madrileñas que fueron el centro de la cultura en España a principios del siglo XX. La otra era la de Estudiantes, que era solo para hombres, y en la que coincidieron Lorca, Dalí o Buñuel. En la de Señoritas, que se inauguró en 1915, lo hicieron pintoras como Maruja Mallo, filósofas como María Zambrano, juristas como Matilde Huici o Victoria Kent y científicas como Jimena.

En 1919, su interés por las ciencias marinas le llevó a realizar un curso de “Técnicas de microscopía aplicada al plancton” en los Laboratorios Centrales del IEO. Su pasión por la oceanografía fue creciendo y en abril de 1920 sería nombrada “alumna interna” del IEO, adscrita a la Sección de Química y designada como auxiliar en el Servicio de la Biblioteca. Jimena compaginaba sus tareas en el IEO con sus estudios, y debía hacerlo bien, porque ese mismo verano, la Dirección del IEO le encargó desplazarse al Laboratorio de Santander para participar en los trabajos preparatorios de una importante campaña oceanográfica que debía realizarse el año siguiente.

Tras un verano de intenso trabajo, Jimena comenzó su último curso de universidad. Realizó los cursos teórico-prácticos de “Oceanografía” y “Química del mar” que impartió el IEO a lo largo del curso y, en septiembre de 1921, se licenciaría en Ciencias con premio extraordinario en la sección de Naturales.

Ese mismo año, recién licenciada, participaría en la campaña oceanográfica en cuya organización ya había trabajado el año anterior en Santander. Esta campaña, organizada por el IEO a bordo del buque Giralda (el que fuese yate del rey Alfonso XII), duró un mes y recorrió las costas españolas del Mediterráneo. Jimena participó en esta campaña (posiblemente solo unos días) en calidad de ayudante del oceanógrafo y naturalista francés Julien Thoulet (1843-1936) de la Universidad de Nancy, que formaba parte del equipo del príncipe de Mónaco, también a bordo. Jimena se convirtió de este modo en la primera científica española en participar en una campaña oceanográfica.

A su vuelta de la campaña sería nombrada el 28 de diciembre de 1921, por oposición, ayudante del Laboratorio de Baleares del IEO, rompiendo otra barrera al convertirse en la primera mujer contratada por esta institución científica.

En marzo de 1922 se trasladó al laboratorio de Málaga del IEO, donde trabajaría principalmente en el estudio de moluscos. En 1923 publicó en el Boletín de Pescas del IEO el que sería el primer artículo científico en el ámbito marino que firmaba una mujer en España, titulado: “Algunos moluscos comestibles de la provincia de Málaga”. En este trabajo describió la biología, abundancia y distribución de más de 40 especies. Además, Jimena alertaba en su trabajo del agotamiento de los caladeros de especies muy abundantes hacía unos años como las vieiras o pelegrinas (Pecten jacobeus y P. máxima) y los ostiones (Ostrea edulis) y apuntó que estos caladeros “hubiesen sido, de estar regularizada su pesca y respetado el tiempo de veda, una fuente de ingresos considerable”. En diciembre de 1923 volvería a la sede central del IEO en Madrid, donde trabajaría primero en el Departamento de Biología y después en el de Oceanografía con Rafael de Buen.

Con su vuelta a Madrid, Jimena volvió a vivir en la Residencia de Señoritas, pero esta vez para ejercer de profesora de Zoología, Biología, Geología y Mineralogía. Ya en su etapa universitaria había mostrado su interés por la docencia y entre 1920 y 1922 impartió clases prácticas de Mineralogía y Botánica en la Universidad Central con el cargo de “ayudante gratuita”. En 1924 realizó oposiciones para profesora auxiliar de Geología, Geografía y Geología Dinámica y Biología y Geología en la Universidad Central y fue incluida en una bolsa de trabajo.

Pero la inquietud de Jimena por las ciencias marinas también seguía creciendo. En 1925 asistió a un curso de biología marina que el profesor de la Universidad Sorbona de París M. Adrien Robert impartió en el IEO. Su interés y buen hacer durante el curso le sirvieron para trabajar durante el verano de 1925 en el Laboratorio de la Universidad de París y en la Estación Biológica de Roscoff, situada en la Bretaña francesa.

Las ganas de seguir viajando y aprendiendo llevaron a Jimena a solicitar en 1926 una estancia en la Universidad de Columbia, bajo la dirección principal del profesor Douglas W. Johnson, reconocido geógrafo y geólogo. La Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas le concedería la beca, convirtiéndose en una de las primeras mujeres en recibir este tipo de ayudas. El IEO le concedió una excedencia, la Universidad de Columbia le otorgó una ayuda económica y en julio de 1926 se marchó a Nueva York. Allí cursó durante un año estudios de Geografía Física de la Atmósfera y los Océanos, colaboró en trabajos de investigación, participó en los seminarios del Geological Journal Club y, según el informe remitido por su departamento, “aprovechó considerablemente su año en Columbia y su conducta fue en todo momento el de una dama de altos conceptos de comportamiento moral”.

A su vuelta a España, su activismo político y, especialmente, su activismo por la igualdad de derechos de la mujer fue a más y empezó a convertirse en una de sus principales prioridades. Desde 1924 Jimena ejercía de vicepresidenta de la Asociación Juventud Universitaria Femenina, pero fue a su vuelta de EEUU cuando se intensificó su participación. La asociación la fundó María Maeztu, al igual que fundó la Residencia de Señoritas en 1915. Presidió la asociación los primeros años hasta que ocupó su cargo Elisa Soriano. La secretaria era Clara Campoamor, otra defensora de los derechos de la mujer, que más tarde también presidiría la asociación y años después se convertiría en una de las primeras diputadas en la Cortes. En 1928, España había sido designada para organizar la XII Conferencia Internacional de la Federación Internacional de Mujeres Universitarias, que se celebraría del 15 al 27 de septiembre y Jimena presidiría el comité de organización.

El acto de clausura se celebró con una cena en el Hotel Palace, que congregó a mujeres de todo el mundo, entre ellas la chilena Gabriela Mistral, poeta, diplomática y unos años después premio Nobel de Literatura o Cornelia Sorabji, activista social y primera mujer india en estudiar en Oxford. El acto finalizó con la lectura de un discurso de Ángel Ossorio y Gallardo, abogado, político y escritor muy crítico con la dictadura de Primo de Rivera y que más tarde ocuparía diversos cargos durante la República: “Pida a esas señoras que al entrar en la vida profesional y en la política aporten a ellas algo nuevo. Alguna inquietud, alguna rebeldía, mayores ansias de justicia, mayor odio al convencionalismo, mayores alientos para la formación de un mundo mejor. Los hombres trabajamos mucho, pero estamos demasiado apegados a la rutina. Ellas tienen el deber de apresurar una revolución en los conceptos y en los modos. Si no lo hacen y se contentan con lograr sus justas reivindicaciones serán unos hombres más, y para eso no merecía la pena de luchar y vencer”.

Sin duda esta conferencia internacional intensificó la actividad de la Asociación Juventud Universitaria Femenina en general y la de Jimena en particular. Durante los siguientes años, tal como muestran diarios de la época, Jimena, junto a María de Maeztu, Clara Campoamor, Elisa Soriano o Matilde Huici, entre otras, participaron en multitud de actos en los que reivindicaban los derechos de la mujer. Jimena también impartió conferencias en la Sociedad Geográfica Nacional y en el Lyceum Club Femenino relacionadas con sus trabajos en geografía en EEUU.

En 1930, coincidiendo con el final de la dictadura de Primo de Rivera, Jimena comenzó a militar en el Partido Republicano Radical Socialista. Empezó participando como conferenciante en cursos que organizaba el partido y en 1931, durante la campaña electoral previa a las elecciones generales, participó en varios mítines como ponente. Las bases del partido seleccionaron a Jimena para ser candidata por Almería, pero finalmente la dirección nacional eligió a los hijos de Nicolás Salmerón. Sin embargo, su compañera y amiga Victoria Kent sí fue candidata en las listas de Madrid y se convirtió en una de las primeras diputadas (junto a Margarita Nelken del Partido Socialista Obrero Español y, la también amiga y compañera de Jimena, Clara Campoamor del Partido Republicano Radical) en unas elecciones en las que aún no podían votar las mujeres. Tras las elecciones se proclamó la Segunda República y en septiembre de 1931 se reconocía por fin el derecho a voto de las mujeres pese a la oposición de gran parte de la izquierda, incluida Victoria Kent, que pidió durante el debate que se aplazase la concesión del voto a las mujeres porque, en su opinión, la mujer española en ese momento no tenía la suficiente preparación social y política para votar responsablemente y temía que, por influencia de la Iglesia, su voto fuese conservador. En 1932 Jimena pasó a liderar la sección femenina del partido y, según algunos diarios de la época, de nuevo estaba en las quinielas para ser candidata a las elecciones generales de 1933. Apenas un mes antes de las elecciones, el sector más izquierdista del Partido Republicano Radical Socialista, entre ellos Jimena y su hermano José Quirós (que era gobernador de Navarra), molestos por el acercamiento de su partido al Partido Radical de Lerroux, fundaron el Partido Republicano Radical Socialista Independiente. Finalmente, Jimena tampoco fue candidata, pero sí pudo ejercer el derecho al voto como mujer por primera en la historia de España. Ganó las elecciones la coalición de partidos de derechas y, quizás por ello, Jimena se apartó de la política.

En lo profesional esos años también fueron muy convulsos para Jimena. Ella sentía verdadera admiración por Odón de Buen, fundador del IEO y en esa época director de la institución. Lo poco que Jimena contaba a su familia del trabajo eran alabanzas a la figura de Odón y, según narraba ella, la admiración debía ser recíproca. Sin embargo, su relación con Rafael de Buen, hijo de Odón y jefe directo de Jimena, no debía ser tan buena.

En mayo de 1932 encargaron a Jimena un trabajo en el mar Cantábrico para tomar datos oceanográficos. Durante tres meses, Jimena recibió el encargo de tomar diariamente medidas de temperatura, transparencia y salinidad del agua en dos estaciones: una en el interior de la bahía de Santander y otra en el exterior. En su informe, Jimena puso en evidencia los errores metodológicos en las instrucciones que le dieron en su departamento para los muestreos y fue muy crítica con el trabajo que se llevaba haciendo en los últimos años en la bahía. Analizó meticulosamente los datos oceanográficos recogidos en ambas estaciones hasta la fecha y demostró que no eran válidos ni aprovechables. Tras rediseñar el plan de trabajo, el 18 de junio comenzó los muestreos acompañada de un marinero en una pequeña embarcación llamada Linares. Cuando el tiempo acompañaba, en cuatro horas y media de navegación completaban los muestreos en las dos estaciones. Sin embargo, no fue lo normal. Además de lidiar con el mal tiempo, se enfrentaron a multitud de contratiempos: falta de material para el muestreo, escaso personal, averías continuas del barco… Jimena relata en el diario de campaña cómo había días que el empuje de las olas era tal que levantaba el motor y el marinero tenía que aguantarlo para mantener la bomba en el agua mientras ella llevaba el timón. Tras las protestas de ambos, consiguieron que se contratara a un nuevo marinero, lo que facilitó el trabajo las últimas semanas. En 45 días de trabajo Jimena registró 208 operaciones en el libro de registros del laboratorio mientras que en 4 años y medio se habían registrado 345, según destacaba ella en su informe.

Al volver a Madrid comenzaron sus problemas en el IEO. Jimena tenía de plazo lo que restaba de 1932 para entregar el informe completo de su trabajo en Santander. Sin embargo, llegó el mes de enero sin que Jimena lo hubiese terminado y Odón de Buen, a petición de su hijo Rafael, ordenó apartar a Jimena del Departamento de Oceanografía para quedar adscrita al de Comercio y Técnica de la Pesca y le dio un plazo de 48 horas para entregar el informe. Jimena acudió a Odón para explicarle que el informe estaba terminado a falta de los cálculos, que no los había podido realizar porque las únicas tablas de cálculo existentes las estaban utilizando. Pese a las explicaciones, finalmente, el 8 de febrero de 1933 Odón de Buen, en base a las acusaciones de Rafael de Buen -que además de la no entrega del informe incluían la falta de asistencia a su puesto de trabajo-, ordena instruir expediente a Jimena y designa como juez a Fernando de Buen, otro de sus hijos. El pliego de cargos le fue entregado a Jimena el 14 de febrero y no fue hasta casi un año después cuando le fue notificada la resolución en su contra. Un año “sometida injustamente a un expediente que mermó su honorabilidad profesional frente a sus superiores y compañeros”, según relataría Jimena más tarde.

Durante ese año, desde el momento en que la apartaron del Departamento de Oceanografía, Jimena comenzó su primera batalla legal contra la decisión de Odón al solicitar en el Ministerio de Marina -al que pertenecía el IEO- que la confirmasen en su cargo de ayudante del Departamento de Oceanografía. El Ministerio solicitó a Rafael de Buen que informase sobre las razones del cambio de departamento y en el argumentó que Jimena no tenía la especialización necesaria en Oceanografía y que, además, “por sus condiciones naturales, estaba en desfavorables condiciones para el trabajo en el mar”. Odón de Buen apoyó la decisión con otro informe y, en un primer momento, el asesor jurídico del Ministerio también. Sin embargo, el mismo asesor amplió sus argumentos en un segundo informe a favor de las tesis de Jimena y finalmente sería confirmada en su cargo de ayudante del Departamento de Oceanografía el 23 de enero de 1934. 10 días antes había recibido la resolución de su expediente disciplinario y el 30 de enero presentó un recurso en el Ministerio para comenzar la que sería su segunda batalla legal en el IEO. Entre tanto, Jimena consiguió las tablas de cálculo, terminó el informe y lo entregó directamente al subsecretario de la Marina Civil con una compañera como testigo. En marzo comenzó la instrucción y el 22 y 23 de mayo declararían ante el juez varios compañeros y compañeras de Jimena, entre ellos Rafael de Buen. En el juicio quedó demostrado que Jimena no dispuso de las tablas de cálculo necesarias para terminar su informe hasta 10 días antes de entregarlo. Demostró también que asistía sin falta a su trabajo y que el expediente al que había estado sometida no estuvo bien fundamentado ni fue justo. El juez resaltó en su resolución las contradicciones de Rafael de Buen en sus declaraciones y el 29 de junio de 1934 comunican a Jimena que queda absuelta de todos los cargos.

Durante este tiempo de disputas legales, Jimena buscó en la docencia una oportunidad de cambiar de aires y apartarse temporalmente del IEO. En junio de 1933 hizo y aprobó los cursos de selección de profesorado para institutos de segunda enseñanza. Solicitó destinos en Madrid, Alcalá de Henares y El Escorial pero, debido a los dos expedientes que tenía abiertos desde enero, no podía pedir la excedencia en el IEO. Movió cielo y tierra para cambiar la situación, como demuestran dos cartas dirigidas a Domingo Barnés, ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, y a Cándido Bolívar, secretario del mismo Ministerio, en las que aludía a sus problemas en el Ministerio de Marina y pedía una solución para poder ejercer de profesora sin perder su plaza de funcionaria en el IEO. Pocos días después, Jimena era destinada como profesora de Historia Natural en el Instituto Nacional Nuevo de Bilbao, donde ejerció durante un curso completo.

A finales de 1934 volvió a Madrid y se reincorporó al IEO, donde continuó desempeñando su cargo hasta que se declaró la Guerra Civil y el Gobierno de la República le ordenó volver a ejercer como profesora de instituto. El 6 de agosto de 1936, después de que el Frente Popular incautase la institución, Jimena formó parte de la nueva junta directiva de la Sociedad Geográfica Nacional. Justo dos meses después, el bando sublevado fusilaba a su hermano José Quirós en Toledo, que ya no ejercía en la política y trabajaba en la agencia de noticias Febus.

En enero de 1937 Jimena fue destinada a Valdepeñas (Ciudad Real) como profesora de Ciencias. Sin embargo, en julio de 1937 se incorpora de nuevo al IEO en Madrid. En mayo de 1938, sin explicar las causas, Jimena fue destituida de su cargo en el IEO, a petición del ministro de Defensa Nacional Juan Negrín y López del Gobierno de la República. Quizás tuviese que ver con su litigio con Rafael de Buen años atrás o quizás tuvo algún problema posterior, pero llama la atención que su cese se publicase junto al del jefe del Departamento de Química José Cerezo Jimenez, al que acusaban de haber participado en el alzamiento militar en Santander. Pese a la aparente gravedad de lo sucedido al poner ambos hechos a la misma altura, en septiembre de ese mismo año Jimena sería nombrada profesora de Ciencias en Ciudad Libre (así llamaba el bando republicano a Ciudad Real), una de las últimas ciudades republicanas.

En 1939, tras finalizar la Guerra, el bando nacional ordenó a Jimena volver a Madrid y presentarse ante el Ministerio de Marina. En diciembre de 1939, el jefe del Estado Mayor solicita un informe sobre el papel de Jimena durante “el glorioso movimiento nacional”. En octubre de 1940 le comunican su cese definitivo por considerarla “de ideas izquierdistas, por haber pertenecido al Partido Radical-Socialista desde su fundación, haber tomado parte en las deliberaciones y debates del Congreso del Partido y, al producirse el Alzamiento, continuar haciendo manifestaciones de la misma ideología y, en relación con los dirigentes del Frente Popular, haber recibido diferentes cargos, predominantemente culturales”.

En una carta escrita en 1940 por Francisco de Paula Navarro, que acababa de asumir la dirección del IEO, a Miquel Massutí Alzamora, que dirigía el Laboratorio de Baleares, se puede ver la falta de información en esos primeros meses respecto a la suerte de varios compañeros, entre ellos de Jimena: “Los expedientes de responsabilidades políticas van creciendo. A (Victoriano) Rivera n

o es posible verle […] A (Frutos) Gila lo han dejado a medio sueldo hasta la resolución de su asunto, y de Jimena no sé nada […]”.

Jimena sobrevivió a la Guerra, suerte que no corrió su hermano, pero su carrera como científica y su lucha por la igualdad de derechos quedó truncada. Trató de rehacer su vida en Madrid. Trabajó muchos años en una academia privada dando clase y cuidó de su madre hasta que falleció.

En 1966, Jimena inició su última batalla legal. En el mes de noviembre obtuvo el indulto por parte del Gobierno franquista y Jimena comenzó a pelear por su reingreso en el IEO. Tres años después, el 21 de noviembre de 1969, se le reconoce el derecho al servicio activo, sin embargo, al tener ya más de 70 años se reincorpora en calidad de jubilada. Pero ahí no acabaría su pelea. Siguió reclamando sus derechos durante un año más hasta que consiguió que se le reconocieran todos los trienios, incluidos los años que estuvo injustamente cesada.

Jimena nunca se casó ni tuvo hijos. En 1983 falleció y su sobrino Jose Manuel Quirós se convirtió en su único heredero que, hoy en día y a sus 89 años, no solo conserva multitud de documentos de Jimena sino una salud y una memoria privilegiadas. Sin su ayuda no hubiese sido posible sacar esta historia a la luz.

Agradecimientos

Gracias en primer lugar a Jose Manuel Quirós, sobrino de Jimena, por atendernos con extrema amabilidad en su casa, por facilitarnos tantísima información y por compartir sus historias con nosotros.

Gracias a Ana Morillas por apasionarte tanto como yo en esta historia, por tus averiguaciones y por acompañarme por todos los archivos.

Gracias a Juan Pérez de Rubín, Alberto García Garcés y Antonio López Moreno por vuestros consejos y pistas en esto de la investigación histórica.

Y gracias a los trabajadores del Archivo de la Administración General del Estado, del Archivo del Museo Nacional de Ciencias Naturales, de la Hemeroteca Nacional y de la Fundación José Ortega y Gasset-Gregorio Marañón.