Letra E


Eguaras Ibáñez, Joaquina

El Tija Al Farouqui, Salma

ELENA CARO, Esperanza.

Encarnación, Cofradía de la

Encarnación Fernández

Enciso, María (Véase Pérez Enciso, María Dolores)

Enciso Orellana, Julia

Engracia Urbano Moreno, Sor

ENRÍQUEZ, Maria.

ENRÍQUEZ DE ARANA, Beatriz.

ENRÍQUEZ DE GUZMÁN, Feliciana

Escobar del Rey, Josefína

Escolano, Mercedes

ESCRIBANO AGUIRRE, Soledad.

Escribano Toledo,  María Luisa

Escritoras granadinas Siglos VIII-XX.

Escuín, María Luz

Españoleta, La (Vease   Garrido Guardia, Tatiana)

Esperanza Fernández

Espinosa de los Monteros y Díaz de Santiago, María

Rocío Espinosa López-Cepero (Vease Valenzuela, Laura)

Espinosa y García, Ana Isabel

Espinosa y Tello, Ana María.

Estatua de la Caridad

Esquivel Vizuete, Maria «La CULANTRA»

ESTEVARENA GALLARDO, Concepción.

EUGENIA DE MONTIJO.

Eva Yerba Buena (Vease Garrido García,  Eva María)


Eguaras Ibáñez, Joaquina

Ver  esbozo biográfico de Joaquina Eguaras Ibáñez [1897-1981]  por Mª Dolores Mirón. Universidad de Granada


El Tija Al Farouqui, Salma

Por Rafael Angel Castejón Torrico. Esta Microbiografía forma parte de la GUIA DEL PATRIMONIO HUMANO del Ayuntamiento de Córdoba. Recibido en Marzo de 2008.

SALMA EL TIJA  AL FAROUQUI: Aún con la Paz en desuso, Salma, única como "El Conocimiento",  respeta que los profetas difieran porque Córdoba, donde convergen, le sirve de muestra y de esperanza.
De niña, en Palestina hasta 1948 y en el Cairo a partir de entonces, recibió una inusual educación occidental en colegios católicos; sin embargo, siempre estuvo rodeada de un lujo andalusí mesurado, más atento al espíritu y los sentidos que a las apariencias.
Salma vivió en Arabia, Líbano y de nuevo en Egipto, abrazando el Corán, antes de trasladarse a Ginebra, donde, ya junto a Garaudy, se consagra a los valores del Islam.
Pero es en Córdoba donde trasciende, y donde, sin que el dolor le haga perder la compostura, permanece atenta a la Calahorra y a la Biblioteca de Al -Andalus, puenteando el norte y el sur del río grande; ofrece a los jóvenes su salón de te en la calle Buen Pastor y abre las puertas de su propia casa para mostrarla a los peregrinos. 
Veinte años han transcurrido desde que llegó a la ciudad y todo este tiempo Salma se ha hecho grande en lo pequeño, por eso añora en la intimidad los jazmines que brotaban en la Puerta Almodóvar y procura que germinen los frutos que trajo de la India.


Zambra. http://www.zambra.com/ 1998

Pag. 1325 Enciclopedia de Andalucía. Edit. Anel Tomo III, 1979

ELENA CARO, Esperanza.

A sus impensables 74 años, doña Esperanza -Penélope andaluza- lleva ya casi sesenta haciendo salir de la magia de sus dedos y de su aguja, auténticas maravillas bordadas. Doña Esperanza nació precipitadamente en una finca de La Campana; pero su vida -como la vida de sus padres y sus abuelos- está enteramente ligada a Sevilla. A los diecisiete años empieza a trabajar en el taller de su tía Victoria Caro, célebre bordadora, artífice -entre otras obras- del palio de malla de la Hermandad de Montesión, y alumna, a su vez, de las Antúnez, a las que se les debe el manto viejo de la Cofradía de la Estrella y el que se quemó de la Carretería.

A los diecisiete años empieza, por tanto, la relación de doña Esperanza con el mundo del bordado. Pero en aquella época la aguja se le antojaba demasiado lenta; prefería el lápiz; así que sus primeros trabajos fueron diseños de futuras obras (el del Baratillo, San Pedro y muchos de Jerez, son diseñossuyos). Poco a poco, alternando el dibujo con el bordado, fue aprendiendo y aficionandose a este último. Trabajó con su tía en el ya citado manto de Montesión (1925), en el palio deSan Roque (quemado en el 36), en los Panaderos, en San Antonio de Padua y al morir doña Victoria, se quedó ella al frente del taller.

Desde entonces viene trabajando a un ritmo tal, que hoy sería demasiado largo enumerar exhaustivamente sus obras. Baste recordar que entre ellas -y refiriéndonos sólo a Sevilla- se encuentra todo el conjunto de bordados de la Universidad; el manto y palio de la Coronación de la Macarena; los bordados de la Hermandad de las Penas de San Vicente; el techo y manto de la Esperanza de Triana; el palio de los Gitanos; manto y palio del Baratillo... y un larguísimo etcétera, ya que las 54 Hermandades que existen en esta ciudad, solamente habrá diez, o quizás doce, que no tengan nada del taller de Elena Caro. Para Jerez, doña Esperanza ha bordado la obra completa de diez Hermandades. Para Málaga, la de dos o tres. Cádiz, Córdoba y Huelva también pasean sus bordados en Semana Santa.

En cuanto a su obra "profana" -que tampoco es corta- pueden citarse el telón y la embocadura del antiguo Coliseo sevillano; los tapices de la Diputación de Cádiz; la sillería y los tapices de la Capitanía General de Sevilla; los pendones del Orfeó Catalá; reposteros con el escudo de armas de diversas familias; y un montónde banderas, banderines, insignias y completos de uniformes militares, que constituyeron su única producción en los años de la guerra.


Encarnación, Cofradía de la

Información Tomadade María José de la Pascua Sánchez. “Solidaridad en el antiguo régimen. Las hermandades”. Andalucía en la Historía. Nº 15. Enero 2007. Edita CENTRA. Sevilla

En el siglo XVI se funda en Granada solo para mujeres la Cofradía de la Encarnación.


Zambra. http://www.zambra.com/ 1998

Encarnación Fernández

Encarnación Fernández Fernández nació en Torrevieja (Alicante) en 1951. Hija y hermana de los guitarristas Antonio y Rosendo Fernández, ha desarrollado prácticamente toda su carrera en la zona de La Unión, donde reside. Es especialista en los cantes minero-levantinos, a los que sin embargo aporta el matiz de gitanería propio de su raza.

Discografía seleccionada:

Por cartageneras

+ Antonio Piñana EMI-Hispavox


Enciso Orellana, Julia

Alumna de Celia Viñas, Profesora, y poetisa. Nació en Almería (Plaza de Pavía) 1935 y fue de niña a la escuela de Pechina. Ver más en  La Almería de Julia Enciso (pdf) Por Eduardo D. Vicente  ,Tomado de La Voz de Almería. Viernes, 28 de septiembre de 2012, pág. 48 (contra-portada)

Engracia Urbano Moreno, Sor

Ver la referencia publicada en Boja al obtener el galardón de Medalla o Hija predilecta de Andalucía: Sor Engracia Urbano Moreno.


Pag.1359 Enciclopedia de Andalucía. Edit. Anel Tomo III, 1979

ENRÍQUEZ, Maria.

Poetisa, "se crió en el monasterio de] Espíritu Santo de esta ciudad de Sevilla, y por ser muy pobre no pudo ser monja", Se conserva en la Biblioteca Nacional un romance manuscrito con letra de¡ s. XVIII, y que se titula Respuesta de una doncella honesta y virtuosa contra unas endechas lascivas y deshonestas en que habla indinamente de las monjas undevoto que comunicaba con una religiosa y, viéndose despreciado de ella, se las escribió infamando a todas las monjas con términos indignos de su religioso estado. Méndez Bejarano conjetura que, aunque pobre, no debió ser plebeya, pues firmaba Doña María.


 

ENRÍQUEZ DE ARANA, Beatriz.

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Pag. 1360 Enciclopedia de Andalucía. Edit. Anel Tomo III, 1979

N. en Santa María de Trassierra (Córdoba) en 1467 y m. en 1521. Huérfana a los cuatro años, se encargaron de ella sus parientes de Córdoba. Fue amante de Cristóbal Colón cuando el futuro descubridor tenía 35 años y ella 20. De esta relación nació en 1488 Hernando Colón. Aunque algunos historiadores dijeron que ambos amantes se hablan casado en secreto, no hubo tal matrimonio, sino que Colón encomendó en su testamento a Beatriz a su hijo legítimo Diego.

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Ver otro esbozo biográfico de Beatriz Enríquez de Arana [1467?-1521?] Por Marta María  Manchado López. Universidad de Córdoba.


Pag.1360 Enciclopedia de Andalucía. Edit. Anel Tomo III, 1979

ENRÍQUEZ DE GUZMÁN, Feliciana.

Poetisa, n. en Sevilla en el último tercio del s. XVI, ignorándose la fecha de su muerte. Estuvo casada con Cristóbal Ponce de León y en segundas nupcias con Francisco de León Garavito, de¡ cual también enviudó pronto (1630).

Famosa por sus escritos y por una historia que recogió Lopc de Vega en la silva 3ª de su Laurel de Apolo, donde se hacía alusión a las aventuras de una doña Feliciana que estudió en Salamanca disfrazada de hombre y enamorada de un doncel llamado don Félix tuvo que declarar su sexo.

Es autora de: Tragicomedias: los jardines y campos Sabeos, dedicada a sus hermanas (Coimbra 1624), de esta obra existe una edición en Lisboa.

Escribió además: Las doncellas de Símancas; el soneto Las Bodas de Maya y Clarisel y Censura de las antiguas comedias españolas,y varias poesías líricas, entre ellas el precioso madrigal, El sueño de Gelita.

Su prólogo en verso suelto de la Tragicomedia es la antítesis del Arte nuevo de hacer comedias de Lope de Vega, y al revés de los demás neoclásicos españoles, dio tanta importancia a la unidad de lugar como a la de tiempo.


Escobar del Rey, Josefína

Por Rafael Angel Castejón Torrico. Esta Microbiografía forma parte de la GUIA DEL PATRIMONIO HUMANO del Ayuntamiento de Córdoba. Recibido en Marzo de 2008.

JOSEFINA ESCOBAR DEL REY: "J. Escobar del Rey, abogado" o al menos eso decían sus tarjetas de visita y la placa de su despacho, para dar lugar a equívocos que le permitieran abrirse camino ejerciendo una profesión "de hombres".
Licenciada por la Universidad de Granada con un expediente impecable en 1954, había comenzado su carrera junto a una compañera y ciento cincuenta y dos compañeros en el curso 49-50. Escuchar a aquellos profesores suponía aprender mantiene, aunque un murmullo intimidatorio irrumpía en el aula cuando una de las dos mujeres subía al entarimado desde la primera fila, donde debían sentarse juntas y solas.
En su familia todos contaban con estudios universitarios cuando Josefina termino el bachillerato en Santa Victoria. La mayoría se decantaron por carreras de ciencia, como Pastora que estudió Química, Antonia que eligió Farmacia, o Francisco, científico, que junto a su mujer Gabriela recibió el premio de Investigación Reina Sofía.
Vetada como juez, notaria o fiscal, por el hecho de ser mujer, comenzó su carrera como pasante de Francisco Poyato, su gran maestro, que perseguido políticamente se trasladó a París, a la Sorbona. Después ejerció libremente su profesión como abogada y profesora, especializándose en Derecho Matrimonial Civil y Canónico.
Casi medio siglo de profesión le ha valido la Medalla de San Raimundo Peñafort que le fue concedida hace tres años, a esta mujer que durante veinte años fue la única colegiada en nuestra ciudad, y que aún ejerce con maestría desde su despacho de San Hipólito.


Escolano, Mercedes

Mercedes Escolano, nace en Cádiz 1964.

Ver Breve referencia y poemas en "Antología de poetas andaluzas"


ESCRIBANO AGUIRRE, Soledad.

Pag.1388 Enciclopedia de Andalucía. Edit. Anel Tomo III, 1979

Ganadera de reses bravas de Jerez de la Frontera, (Cádiz). Formó la Ganadería con las vacas y sementales que compró a Lucia Conradí Alonso, llija de Juan Bautibta Conradi. Más tarde, Soledad Escribano eliminó las reses de, esta procedencia y las sustituyó por otras procedentes de Mutube y de su esposo, el también ganadero Ferrmín Bohorquez Gómez. Tiene divisa verde.


Escribano Toledo,  María Luisa

Maestra y presidenta de Asansull (para personas con necesidades educativas. Medalla de Andalucía 2016. Pinchar AQUÍ para ver referencia.


Escritoras granadinas Siglos VIII-XX (Relación de nombres)

Tomado de http://guiagenero.mzc.org.es/GuiaGeneroCache/Pagina_EuropaEste_000227.html

Indice de la obra de Amelina Correa Ramón. Plumas femeninas en la literatura de Granada (siglos VIII-XX). Diccionario-antología. 2002. ISBN 84-338-2831-2    Nº 12

Introducción



Escuín, María Luz

Poeta (N. Granada.1951) (Córdoba) . Ver esbozo biográfico de  María Luz Escuín


Zambra. http://www.zambra.com/ 1998

Esperanza Fernández

Nació en 1966, en una familia trianera cuyo patriarca es su padre, el cantaor Curro Fernández. Al principio, Esperanza siguó el esquema tradicional del artista gitano: primero, las juergas en casa; después, algún fin de fiesta en las actuaciones familiares; por fin (a los 13 años), el salto en solitario. Pero luego ha seguido nuevos rumbos. Inspirada en su voz bellísima, de registros muy amplios, desde el agudísimo hasta el más grave, ha bebido en el piano de José Miguel Évora y en el flamenco sinfónico y en la guitarra a secas. De esa actitud valiente y poco usual han salido espectáculos bellísimos, llenos de duende, como el titulado "A oscuras", una creación basada en textos de poetisas latinoamericanas en la que participó Morente.


Espinosa de los Monteros y Díaz de Santiago, María

También puede accederse pinchando aquí a una interesante selecciónde fotografías.

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María ESPINOSA DE LOS MONTEROS (Estepona ¿ )
Gerente de empresas comerciales y representante en España de una compañía de máquinas de escribir. Fundadora en 1918 de la Asociación Nacional de Mujeres Españolas (ANME), que presidió hasta 1924. Desde 1921, la ANME llevó a cabo una campaña pro derechos civiles, centrada en la reforma de los Códigos Civil y Penal. Mundo femenino, que se publicó entre 1921 y 1936, fue el órgano de prensa de la Asociación. La ANME, constituida en Madrid, se coordinaba con otros grupos de Barcelona y Valencia a través del Consejo Supremo Feminista de España, que también presidió inicialmente María Espinosa, y más tarde Isabel Oyarzábal de Palencia

Tomado de http://www.consejomujer.es/ 100 mujeres del siglo XX 
que abrieron camino a la igualdad en el siglo XXI. 

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María Espinosa de los Monteros y Díaz de Santiago. Estepona 1875- Alicante 946

Informacíón más completa puedes encontrar en el artículo “María Espinosa” por Francisco Javier Albertos Carrasco.

Quien quiera profundizar en la vida de esta empresaria y feminista del primer tercio del siglo puede consultar del mismo autor un volumen titulado "María Espinosa" en el que recopila noticias a sobre ella y que se halla en la Biblioteca Municipal de Estepona y en el Museo de Artes Populares (Archivo Díaz de Escovar). Dicho artículo contiene también una interesantes bibliografía sobre el feminismo en el estado español en el primer tercio del S. XX.

Según nos informa Francisco Javier Albertos el Ayuntamiento de Estepona está trabajando para editar una biografía de esta pro-mujer olvidada, prevista para marzo 2007. Uno de sus méritos es que, a través de su Asociación Nacional de Mujeres Españolas, redactó un Programa con puntos bien estructurados para modificar las circunstancias en favor de la mujer. Probablemente el primero codificado como este. Del Mismo hay traducciones insertas en libros editados por sendas Universidades norteamericanas. 


Espinosa y García, Ana Isabel

 Narradora y artículista. Cádiz. Ha publicado varias noveleas y relatos,  siendo ganadora de  numerosos premios. Ver esbozo biográfico de Ana Isabel Espinosa y García.


ESPINOSA Y TELLO, Ana María.

Pag. 1416 Enciclopedia de Andalucía. Edit. Anel Tomo III, 1979

Poetisa, n. en Sevilla. Hija del conde del Aguila, Miguel de Espinosa (v.), y de Isabel Tello, tuarquesa de Paradas. M. en 1800. Obras: Poesías (Sevilla, 1837); Venus irritada (Sevílla, 1822); Educación y estudios de los niños y niñas, manuscrito.


ESQUIVEL VIZUETE, Maria «La CULANTRA»

Guerrillera, fusilada por el franquismo en 1943, Sevilla.

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María Esquivel Vizuete, http://www.todoslosnombres.org/content/personas/maria-esquivel-vizuete (página vista el 17/07/2017)

ESQUIVEL VIZUETE, Maria «La CULANTRA»

Fusillée le 12 février 1943 - CNT – Groupe de Juan Manuel GARCIA MARTINEZ "CHATO DE MALCOCINADO" - Seville (Andalousie)

jeudi 24 novembre 2011
par R.D.
popularité : 14%

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http://losdelasierra.info/spip.php?article4960 Página vista el 17/072017

Maria Esquivel Vizuete La Culantra était la compagne du guérillero libertaire Cipriano Diéguez Bella Perrero de Azuaga avec lequel elle s’était intégré au printemps 1941 au groupe du cénétiste Juan Manuel Garcia Martinez Chato de Malcocinado. Tandis que son compagnon était tué le 4 décembre 1941 dans la sierra de Alanis (Seville) avec le socialiste José Rubio Martinez Joselito, elle était capturée et transférée à Séville. Condamnée à mort elle fut fusillée le 12 février 1943 à la prison de Séville.

Sources : www.todoslosnombres.org (novembre 2011)//

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Ver más en http://www.publico.es/politica/sagrario-vera-mari-esquivel-josefa.html Enlace externo visto el 10072017



Estatua de la Caridad

Almería. Erigida en recuerdo de las inundaciones de 1891 y la caridad recibida para paliar las consecuencias de Almería.

Situada al final de la Rambla Belén (Avenida de Federico García Lorca) en recuerdo de las victimas de las inundaciones de 1891 y del movimiento solidario que a que dio lugar.

“Sillares de cantería sirvieron de soporte rectangular a una madre (Caridad) sosteniendo un niño en brazos y otro agarrado a la falda que porta en su mano un pergamino en el que se lee “año 1891”. El conjunto escultórico es común a la iconografía universal como reflejo de protección y amor filial (una espléndida muestra la podemos contemplar tallada en la silla obispal del coro catedralicio que tallase Juan de Orea). En el campo de la tradición oral perdura, vagamente, que correspondía a una familia oriunda de Tahal o Benizalón rescatada de entre el lodo en la calle Las Tiendas. De tal leyenda sin más credibilidad no existe prueba documental alguna que lo avale, ni consta en la hemeroteca o libros del Registro Civil.”

Cita de Antonio Sevillano en el artículo que le dedica a en ESTATUA DE “LA CARIDAD”: SIMBOLISMO EN EL PAISAJE URBANO ALMERIENSE". ANTONIO SEVILLANO MIRALLES. Nota: hay una errata en dicho artículo en un subtitulo, al cambiar la fecha de 1891 por la de 1898.

Juan Antonio Barrios en La Caridad, 120 años después (enlace externo) nos da una de las versiones que, como indica Sevillano no se han contrastado documentalmente, sobre una posible mujer que inspiró la estatua.


ESTEVARENA GALLARDO, Concepción.

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Pag. 1435 Enciclopedia de Andalucía. Edit. Anel Tomo III, 1979

N. en Sevilla (1854-1876). Poeta posromántica. Murió tuberculosa a los 22 años. Su edición de versos (Últimas flores, Sevilla, 1877) fue, prologada por José de Velilla (v.) y epilogada por una corona poética en la que colaboran los mejores escritores sevillanos. (v. también "Epígonos de la Ilustración Romántica: posrománticos Y becquerianos").

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Ver Breve referencia y poemas en "Antología de poetas andaluzas"


 

EUGENIA DE MONTIJO.

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Eugenia de Montijo.

Pag. 1444-1445 Enciclopedia de Andalucía. Edit. Anel Tomo IV , 1979

La historia blanda y deformada que cuenta una popular canción de la posguerra. ofreció a los españoles la imagen de una señorita de Montijo dominada por las habilidades casamenteras de su madre hasta convertirla en emperatriz, y por la nostalgia de la tierra lejana. Pero, detrás de la simplificación y el poder evasivo de aquellos argumentos, hay una realidad muy diferente. Nació Eugenia en Granada, el 5 de mayo de 1826, y era la segunda hija del matrimonio formado por don Cipriano, conde de Teba, y doña María Manuela de Kirkpatríck, ambos con antepasados ilustres y una ascendencia que se complacían en remontar en varios, siglos Su padre combatió para los franceses. y la condesa gustaba de relacionarse con los medios artísticos y sociales del país que había restaurado la monarquía tras la aventura napoleónica. Los viajes a París eran frecuentes, y en ellas, con la colaboración de Próspero Merimé, amigo personal de doña María Manuela. se ampliaba el circulo de influencias, Eugenia en compañía de su hermana Francisca, iba creciendo en un ambiente exaltado donde las conspiraciones y las ideas liberales se extendían con fuerza , y en el que el recuerdo de Napoleón, cuyas cenizas volvían a Francia dominaba las conversaciones. En 1839 muere don Cipriano y los cambios de residencia se hacen numerosos, la condesa, por su parte, amante de intrigas en la corte madrileña de la reina Isabe II, aspira a grandes matrimonios para sus dos hijas. El primero no tardará en celebrarse, y en 1844 Francisca se convierte en la Duquesa de Alba.

Las alteracíones políticas francesas no pasaban desapercibidas en España. En 1848 una nueva revolución acabó con la monarquía de Luis Felipe y abrió el camino al príncipe Luis Napoleón y a la evocación de las Víejas glorías. Eugenia, educada para brillar, con una cultura rudimentaria, se apasionaba por la política. A los veinticuatro años, mundana, distinguida, poseía una apariencia física alejada de ese retrato tópico que el propio Merimée inmortalizará en sus descripciones andaluzas. Es una de las mujeres más admiradas de la aristocracia madrileña, donde los pretendientes no faltan y las bodas de interés son moneda corriente. En compañía de su madre volvió a instalarse en París y allí coincidió en numerosas ocasiones con Luis Napoleón, Presidente de la República, personaje adulado y ambicioso para el que no pasó desapercibida la española. La agitación en la capital francesa era cada vez más importante. El príncipe-presidente y la Asamblea entraban en conflicto, y la posibilidad de un golpe de fuerza se presentía fácilmente. En 1852, después de restablecer el sufragio universal, y tras promulgar su constitución, Luis Napoleón adquirió poderes absolutos. Alojado en el palacio de las Tullerías, es el momento de rodearse de una corte lujosa y ultimar planes. En noviembre de ese mismo año se restableció el Imperio, y el 1 de diciembre Luis Napoleón fue proclamando emperador. El Segundo Imperio empezó a recorrer los senderos trazados por Napoleón I.

Eugenia vivió de cerca todos esos cambios y calibró, con la ayuda de su madre y del inseparable Merimée, el cerco amoroso de Napoleón III, cuyas aventuras y amantes eran de sobra conocidas. A pesar de la diferencia de edad, de la oposición de familiares y políticos, aceptó el compromiso; y en enero de 1853, en la misma catedral de Notre-Dame en la que Napoleón I se coronó a si mismo y a Josefina, pasó a ser emperatriz de los franceses. Granada quedaba muy lejos. Con ese matrimonio Napoleón III había descartado una unión de intereses con alguna potencia extranjera. Aún así, su condición de conspirador, sus orígenes discutidos, habrían dificultado cualquier intento. El Segundo Imperio resplandecía con luz propia en una Europa donde el liberalismo económico se imponía y en la que un sentimiento de unidad nacional agitaba a Italia y Alemania. Consciente de que sólo su figura sostenía aquel decorado, Napoleón III buscaba el éxito de un autoritarismo nuevo del que la condición divina había sido suprimida, y en el exterior, acatamiento a sus decisiones. Un hijo era necesario para conceder futuro al Imperio, y Eugenia se lo dio en 1856. Fueron los años del prestigio y de la prosperidad. La Exposición Internacional y las obras públicas cambiaban la fisonomía de París. En Inglaterra, la reina Victoria reforzaba con su amistad la unión entre los dos paises. La guerra de Crimea y el Tratado de París elevaban el poderío de Francia. En aquella euforia, Eugenia iba desenvolviéndose cada vez mejor por los ambientes difíciles y no siempre cordiales de la corte. De educación cosmopolita, con rasgos andaluces pero también ingleses en su carácter, anhelaba el reconocimiento de sus súbditos y la participación en algo más que labores de caridad. En 1859, a consecuencia de la campaña de Italia que el emperador dirigió personalmente, asume por primera vez la regencia. Recordó los consejos de la reina Victoria, ferviente partidaria de los reinados matrimoniales, y trató de ganar la batalla a una instrucción deficiente y superficial. Napoleón III se había lanzado a la unificación italiana, y soñaba con una confederación. Eugenia poseía al respecto opiniones particulares, mezcla de afectos e intuiciones, y la cuestión romana la alteraba. Sentía la inestabiliclad de aquel imperio y, de ideas tradicionales, aforaba la fuerza de un absolutismo y una monarquía que la Revolución de 1789 habla desmantelado para siempre. La oposición empezó a acusarla de intromisión en los asuntos de estado. No dejaba de ser, pese a sus esfuerzos, "la española". En 1865 volvió a ocupar la regencia con motivo de un viaje del emperador. Ya para entonces la situación del imperio mejicano de Maximiliano I, al que ella había apoyado con pasión, era insostenible, y en Europa, la influencia de Bismarck con el ejército más poderoso del continente, planteaba serias amenazas.

Aunque una nueva Exposición Universal se celebró en 1867, al mismo tiempo que en Méjico era fusilado Maximiliano, la salud del Segundo Imperio no engañaba a nadie. Eugenia, aficionada al poder, se consolaba de las infidelidades conyugales con una mayor actividad que a muy pocos satisfacía. En octubre de 1869, inauguró el Canal de Suez. Fue el último acto solemne. Al año siguiente todo el país presentía la guerra, y la declaración de la misma a Prusia no se hizo esperar. Eugenia asumió la regencia por tercera vez tratando de salvar un Imperio que ninguna nación apoyaba, pero su habilidad política no era excesiva, y el conflicto franco-prusiano, con la derrota y prisión del emperador en Sedán, había decidido el futuro. Una mejor suerte que la de María Antonieta, reina a la que admiraba, le permitió escapar de un París efervescente que preparaba ya las jornadas de la Comuna. Con idéntica facilidad a la que fuera acogido en recuerdo de Napoleón I, el Segundo Imperio se hundió bajo la potencia prusiana que unificaba Alemania. Quedaba un heredero y con él la esperanza, a pesar de que la República había sido proclamada de nuevo en París. El exilio se organizó en Chislehurst, Inglaterra, desde donde Napoleón III, conspirador infatigable, soñaba con volver a gobernar. Murió en 1873 de un ataque de uremía, Eugenia siguió entonces ocupándose de la política, y la restauración del Imperio en la persona de su hijo Luis, era una carta que quería jugar. Pero en 1879 el príncipe desapareció en una expedición de las tropas inglesas en Africa.

La energía de carácter, el culto a las glorias ausentes, la harían sobrevivir aún muchos años. Nunca dejó de interesarse por los acontecimientos franceses, y una economía saneada y bien vigilada, le facilitaban los viajes y las adquisiciones o donaciones de propiedades. Poco a poco sus amigos fallecían y la Historia arrinconaba su pasado. Eugenia de Montijo, "la bella andaluza" del París agitado de 1850, se convertía en una imagen descolorida que lograba resistir a su época. La guerra de 1914 y la posterior derrota alemana la llenaron de satisfacción. Era la venganza, un alivio en la longevidad. Volvió a España y visitó Sevilla, aplazando una visita a la casa natal en Granada. Murió en Madrid, en el palacio de los Duques de Alba, el 11 de julio de 1920.

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EUGENIA DE MONTIJO

Mazenod, Lucienne y Schoeller, Ghislaine.

Diccionario de Mujeres Célebres

Editorial: Anaya & Mario Muchik

Madrid 1996

Pág. 350-351

Eugenia María de Montijo de Guzmán, condesa de Teba. Emperatriz de los franceses (Granada, 5-6-18261 Madrid, 11-7-1920). Su padre, el conde de Montijo, descendía de una ilustre familia española de origen irlandés. Después de su muerte en 1839, Eugenia frecuentó con su madre las más grandes cortes de Europa, donde destacaba por su belleza y su inteligencia. El 30 de enero de 1853 contrajo matrimonio con Napoleón III y en 1856 tuvo un hijo, el príncipe imperial, que murió en 1879 al servicio de Inglaterra en una campaña contra los zulúes. Ejercia una notable influencia sobre su marido y en cierta medida orientó la política exterior de Francia. Ferviente católica y partidaria del incremento del poder papal, se opuso a la política italiana de Napoleón III dado que ésta era contraría a los intereses del papa. Apoyó la desastrosa expedición de México en quí, se produjo la ejecución de Maximiliano I, mientras la emperatriz CARLOTA DE BÉLGICA se hundía en la locura, así como la segunda expedición de Roma (1867). El emperador, enfermo en las postrimerías de su vida, era demasiado propenso a dejarse guiar por sus opiniones, que no resultaron siempre acertadas. Obsesionada por el deseo de garantizarle el trono a su hijo, y ante el creciente debilitamiento del emperador, lo incitó a la guerra contra Prusia, confiando en que una victoria reforzaría el plebiscito del 8 de mayo de 1870, que había resultado favorable al imperio. Ocupó la regencia en tres ocasiones: en 1859, en el momento de la guerra contra Italia; en 1865, durante el segundo viaje de Napoleón III a Argelia; y en 1870, cuando se produjo la guerra contra Prusía. Tras la caída del régimen, el 4 de septiembre de 1870, Eugenia se afincó en Inglaterra con su hijo, donde se les unió su esposo. Cuando quedó viuda, en 1873, luchó por el acceso del príncipe imperial al trono y cesó en la actividad política a la muerte de éste (1879).

Ref. C. Dufreme, L'Imperatrice Eugenie, ou le roman d'une ambitiuse, 1976. W. Smith, Eugenie, Imperatrice et femme (1826-1920). 1989. J.

Autin, L'Imperatrice Eugenie, ou L'Empire d'une femme, 1990

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Cien granadinos del siglo XX. Diario Ideal http://www.ideal.es/granadinos/ 2000

EUGENIA DE MONTIJO

Emperatriz de Francia (1826-1920)

La vida de Eugenia de Montijo es, en alguna medida, reflejo de la cambiante historia de su propia época. Nacida en Granada, en el barrio de la Magdalena, en 1826, son sus padres Cipriano Guzmán y Mª Manuela Kirpatrik. No son muchos los años que permanecen aquí. Los suficientes para que Eugenia, en más de una ocasión, mencione "la hermosa tierra que fue mi cuna".

En 1830 se encuentra ya en Madrid. Es entonces cuando su familia hereda el título de Montijo por el que es conocida. Años entre París y Londres. Colegios y pensionados. Estudios. Toda la refinada educación de una joven de la nobleza. La boda de su hermana Francisca supone un desengaño para ella y es su madre quien, para hacerla olvidar, la lleva en viaje a Europa, fijando posteriormente su residencia en París.

Eugenia brilla en salones y tertulias y hace falta poco tiempo para que Luis Napoleón se prende de ese encanto que ya ha cautivado a otros. En Notre Dame, el 30 de enero de 1853, tiene lugar la boda imperial. Años dorados. El nacimiento del hijo viene a culminar los mayores deseos de la emperatriz. Pero bajo una apariencia que no puede ser más risueña, Francia se resquebraja internamente. La figura de Eugenia es como una sombra que en ningún momento destaca en primer plano. Pero nos consta que, desde esa sombra, en más de una ocasión intentó influir en el ánimo de su esposo, reconduciendo su camino. Cuando en julio de 1870 estalla la guerra con Prusia, la suerte está echada. En aquellos momentos en que Francia intenta defender su futuro, Eugenia de Montijo, regente en horas de prueba, no pierde la calma. No la perderá tampoco ante la muerte de su marido. Pero sí busca la paz en sus orígenes, en la ciudad en que nació y a la que vuelve ahora en breve estancia. La que fue emperatriz de los franceses moría en 1920. Casi un siglo después de haber nacido. En él conoció los más altos destinos y las amarguras más crueles. 

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Ver  otro esbozo biográfico de Eugenia de Montijo [1826-1920]  por Mª Dolores Mirón. Universidad de Granada


 

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